sábado, 13 de noviembre de 2010

Ponte tú que fracasamos


Esta semana en el teatro UC se sube al escenario el fracaso de una obra que habla del fracaso.


Por Federico Zurita Hecht / Fotografías: Gabriela Lobos.


La obra Ponte tú, escrita por Pablo Dubott y dirigida por María José Contreras, se está presentando en el Teatro de la Universidad Católica como cierre del Festival Bicentenario Jóvenes dramaturgos UC. El montaje propone una visión estereotipada del fracaso de una generación que se siente perdida tras no poder seguir arguyendo que sus irresponsabilidades se deben a que son adolescentes. La obra, a su vez, fracasa por intentar buscar generalidades epocales a partir de particularidades clichés, y por la formulación de una visión complaciente del fracaso, como algo que se ostenta.


La acción dramática transcurre en una noche. Un grupo de ex compañeros de liceo que ya bordean los treinta años y que se han sumergido en un ambiente aspiracional, se reúne a celebrar en el departamento de uno de ellos. A la fiesta en la comuna de Las Condes llegan tras haber dudado en asistir y se encuentra con un aprecio antiguo que se confunde con el desprecio actual. Gracias a un escenario que gira, los personajes se van movilizando por el departamento (en un acto coreográfico que incluye cierta tensión propia de la necesidad de actuar con velocidad para salvar la vida), quizás imposibilitados de detenerse a experimentar aquel momento del encuentro. Lentamente, los personajes van dejando en evidencia algunas de sus cuitas y culpas.


Precisamente esto que va siendo develado en cada miembro del grupo va instalando en ellos, tras un pequeño ascenso social, la máscara propia de la burguesía (esa que tan bien retratan otras obras chilenas, como Los invasores y su intertexto Hombre acosado por demonios ante un espejo). Las culpas, tras la máscara, deberían entonces constituir el motor de la peripecia. Sin embargo, la acción dramática parece seguir la misma línea propuesta por el cliché de los ex compañeros que, sin ganas, van a reunirse. Esta ausencia de cambio en la dirección de la acción apuntaría a la visión estereotipada del fracaso y, a su vez, al fracaso del mismo montaje.


Ponte tú, al generalizar este cliché, parece decir, al igual que el capítulo del reencuentro de los ex compañeros en la novela conservadora Por favor rebobinar de Alberto Fuguet, que esto les pasa a todos y por tanto habría que asumirlo como algo natural, algo con lo que inevitablemente se debe vivir. Ponte tú, en lugar de desnaturalizar (a través de la formulación de la denuncia) una conducta instalada, insiste en naturalizar la idea del fracaso generacional como ocultamiento del fracaso personal.



Ponte tú.

Dramaturgia: Pablo Dubott.

Dirección: María José Contreras.

Elenco: Solange Lackingston, Omelia de la Vega, Mariel Castro, Felipe Contreras, Jorge Ortiz, Cristián Aros, Luis Caviedes, Ricardo Montt.
Hasta hoy 13 de noviembre en el Teatro de la Universidad Católica.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Le dijeron que era su madre pero era huérfano

Pinche sobre la foto y acceda a la crítica de la obra M. A. Héroe de Peñablanca en la revista digital http://www.revistaintemperie.cl/ (con fotografía de Gabriela Lobos) o léala más abajo en este blog:



La obra M. A héroe de Peñablanca lleva a escena el recuerdo del muchacho que en los años ochenta afirmó que recibía mensajes de la virgen.


Por Federico Zurita Hecht.


La figura de Miguel Ángel Poblete, supuesto vidente que en la década del ochenta afirmó que la virgen le hablaba, es rescatada por la obra M. A. héroe de Peñablanca, de la Compañía La Santa, para formular, posiblemente, una representación de ciertos rasgos culturales de nuestra sociedad. El objetivo es recurrir a los íconos culturales del borde que se caractericen por ser marginados por los relatos oficiales. Se busca, con estos relatos relegados, ampliar la visión que podamos tener, desde una perspectiva histórica, de la conformación de nuestra cultura nacional. Para esto la representación se lleva a cabo en un espacio no habitual para el teatro: un subterráneo del centro de Santiago que, además de parecer en desuso, parece estarse viniendo abajo.


El vidente de Peñablanca es un elemento referencial tomado de las creencias populares que circularon durante los últimos años del Chile en dictadura. No parece viable, sin embargo, que en su rescate exista un intento por formular una biografía o, en cambio, denunciar o reivindicar su imagen. Más bien Miguel Ángel se desarrolla al interior de las estrategias del texto como un posible símbolo del estado emotivo de nuestra comunidad nacional. Desde esta perspectiva tanto la presencia de la virgen como la influencia de las mellizas y de la Jenny podrían aludir a la necesidad de M. A. de buscar a una madre. La orfandad, tan estudiada para hablar de la constitución de la identidad nacional de Chile, podría estarse presentando en este montaje para insistir en esta necesidad de revisarnos históricamente (y que a nivel global poco hemos hecho, aunque el teatro sí se ha encargado de hacerlo en obras como Ernesto, 2010 instrucciones de uso, Celebración, Cinema Utoppia, El Once, Jemmy Button, Hombre acosado por demonios ante un espejo, entre otras).


Descartada una lectura biografista y propuesta una que apunte a la representación de la arquitectura de una identidad nacional huérfana y, más encima, frustrada por la articulación fraudulenta de la presencia de la madre celestial, declaramos posible la realización de otras interpretaciones para esta obra escrita por Alejandra Moffat y dirigida por Rosa María Landabur. A partir del enamoramiento que M. A. siente por la madre (la virgen) y el deseo de asesinar al padre (el progenitor de las mellizas, por ejemplo), nos podemos aproximar a una lectura desde el psicoanálisis y señalar la presencia de una deformación del mecanismo tradicional que describe al Complejo de Edipo. En esta ocasión la madre-virgen se presenta como inalcanzable y el odio al padre no se supera y, por el contrario, se concreta en el asesinato del padre de las mellizas a manos de M. A.


¿Habría, en esto, una nueva oportunidad para explicar el posterior travestismo del sujeto referido por el personaje que protagoniza este montaje? Eso nos llevaría de vuelta a la lectura biografista, la que por cierto sería irrelevante pues se concentraría en la articulación del género de M. A. (Y de Miguel Ángel Poblete) y no en lo que lo hace relevante en los relatos marginales de la historia reciente de Chile. La lectura más productiva de M. A. Héroe de Peñablanca se vincula con la representación de la complejidad de la conformación cultural de una sociedad que se siente huérfana y más aún traicionada por quienes le hicieron creer que la madre le hablaba directamente a él, a ella, a todos.


M. A Héroe de Peñablanca de Cía La Santa.

Dramaturgia: Alejandra Moffat.

Dirección: Rosa María Landabur.

Elenco: Camilo Fernández, Marisol Vega, María Eugenia Valenzuela, Patricio Órdenes.

Horario: Jueves a domingo 20:30 hrs. Hasta el 31 de octubre.

Lugar: Estudio Elefante, Ayacucho 477. Metro Bellas Artes.