jueves 26 de enero de 2012

ALGO NO FUNCIONA BIEN EN ESTE JARDÍN INFANTIL

Pinche la foto y acceda a la crítica de la ora La tía Carola en la revista digital RevistaIntemperie o léala más abajo en este blog:


Por Federico Zurita Hecht

La tía Carola, el tercer montaje de la Compañía Los Contadores Auditores, formula una representación de cómo se gobierna en el Chile actual. En la búsqueda de la realización de esto, la obra ofrece una fabulación que opta por un carácter simbólico que tiende a la ironía. De esta manera, esa metodología de gobernar un país se manifiesta como ridícula y, por tanto, cuestionable. Así, la obra busca –y consigue– la realización de un discurso subversivo y escalofriante.

La acción transcurre en un jardín infantil para niños de clase alta y con desarrollo intelectual aventajado. Los cinco niños que asisten a este jardín, en la exageración de sus caracteres, resaltan la extrañeza de los acontecimientos. La llegada de una tía de reemplazo que inquieta a estos niños raros de cinco años –y que en esa rareza inquieta a la misma educadora de párvulos–, consigue inquietar, también, al espectador. Algo no funciona bien en este jardín, nos proponen los niños desde el comienzo; algo no funciona bien en la vida de estos niños que exageran sus rasgos distintivos al enfrentarse a la nueva tía; algo no funciona bien en esta obra que parece para niños, pero que termina siendo una reivindicación de la lucha contra el Status Quo impuesto por los dominantes; algo no funciona bien en este panorama que hizo el espectador promedio, que quiso ir al teatro para pasar un buen momento o para dárselas de culto en el bar al que asistirá más rato, pero que terminó guiándolo a pensar sobre alguna de las realidades de las que forma parte. 

La búsqueda del infiltrado en esta pequeña sociedad parvularia –una delicia, a fin de cuentas, si se considera como una metáfora del Chile reciente– y la develación de un secreto que incomoda a todos, tanto dentro del universo creado por el montaje como fuera de éste, en las butacas, propician que las ideas expuesta adquieran cierto carácter épico. Usamos este concepto de dos formas que, sin embargo, parecen estar relacionadas. Primero, para advertir que la obra La tía Carola propone un distanciamiento con la revisión de una composición social –la forma de gobernar en la modernidad chilena– que, de tanto verla, ya no la vemos, para así conseguir volver a identificarla en la nebulosa del automatismo. Y segundo, para constatar cómo esta denuncia de la mencionada composición social propicia que se nos erice la piel y necesitemos actuar.

Hacia el final de la acción dramática parece que La tía Carola adoptará, en su desenlace, una dirección maniqueísta, donde el camino del bien es identificado con claridad y debe, por tanto, salvarse. Sin embargo, felizmente esta aparente dirección adquiere de forma brusca un giro y se encamina, más bien, a la discusión dialéctica sobre el Chile reciente. Se expone, de esta forma, un país que, bajo estas circunstancias, difícilmente logrará aprobar el kínder y pasar, por fin, a primero básico.

La tía Carola.
Compañía: Los Contadores Auditores.
Dirección: Los Contadores Auditores.
Dramaturgia: Juan Andrés Rivera.
Diseño integral: Felipe Olivares.
Elenco: Carla Casali, Tamara Ferreira, Andreína Olivarí, Macarena Béjares, Juan Esteban Montoya, Ignacio Yovane, Pablo López.
Lugar: Teatro del Puente. Parque Forestal s/n. Santiago.
Fecha y hora: Del martes 17 al domingo 29 de enero. 20 hrs.