Pinche la foto y acceda a la crítica de la ora La tía Carola en la revista digital RevistaIntemperie o léala más abajo en este blog:
Por Federico
Zurita Hecht
La tía Carola, el tercer
montaje de la Compañía Los Contadores Auditores, formula una representación de
cómo se gobierna en el Chile actual. En la búsqueda de la realización de esto,
la obra ofrece una fabulación que opta por un carácter simbólico que tiende a
la ironía. De esta manera, esa metodología de gobernar un país se manifiesta
como ridícula y, por tanto, cuestionable. Así, la obra busca –y consigue– la
realización de un discurso subversivo y escalofriante.
La
acción transcurre en un jardín infantil para niños de clase alta y con
desarrollo intelectual aventajado. Los cinco niños que asisten a este jardín,
en la exageración de sus caracteres, resaltan la extrañeza de los acontecimientos.
La llegada de una tía de reemplazo que inquieta a estos niños raros de cinco
años –y que en esa rareza inquieta a la misma educadora de párvulos–, consigue
inquietar, también, al espectador. Algo no funciona bien en este jardín, nos
proponen los niños desde el comienzo; algo no funciona bien en la vida de estos
niños que exageran sus rasgos distintivos al enfrentarse a la nueva tía; algo
no funciona bien en esta obra que parece para niños, pero que termina siendo una
reivindicación de la lucha contra el Status
Quo impuesto por los dominantes; algo no funciona bien en este panorama que
hizo el espectador promedio, que quiso ir al teatro para pasar un buen momento
o para dárselas de culto en el bar al que asistirá más rato, pero que terminó
guiándolo a pensar sobre alguna de las realidades de las que forma parte.
La
búsqueda del infiltrado en esta pequeña sociedad parvularia –una delicia, a fin
de cuentas, si se considera como una metáfora del Chile reciente– y la
develación de un secreto que incomoda a todos, tanto dentro del universo creado
por el montaje como fuera de éste, en las butacas, propician que las ideas
expuesta adquieran cierto carácter épico. Usamos este concepto de dos formas
que, sin embargo, parecen estar relacionadas. Primero, para advertir que la
obra La tía Carola propone un
distanciamiento con la revisión de una composición social –la forma de gobernar
en la modernidad chilena– que, de tanto verla, ya no la vemos, para así conseguir
volver a identificarla en la nebulosa del automatismo. Y segundo, para
constatar cómo esta denuncia de la mencionada composición social propicia que
se nos erice la piel y necesitemos actuar.
Hacia
el final de la acción dramática parece que La
tía Carola adoptará, en su desenlace, una dirección maniqueísta, donde el
camino del bien es identificado con claridad y debe, por tanto, salvarse. Sin
embargo, felizmente esta aparente dirección adquiere de forma brusca un giro y
se encamina, más bien, a la discusión dialéctica sobre el Chile reciente. Se expone,
de esta forma, un país que, bajo estas circunstancias, difícilmente logrará
aprobar el kínder y pasar, por fin, a primero básico.
La
tía Carola.
Compañía:
Los Contadores Auditores.
Dirección:
Los Contadores Auditores.
Dramaturgia:
Juan Andrés Rivera.
Diseño
integral: Felipe Olivares.
Elenco:
Carla Casali, Tamara Ferreira, Andreína Olivarí, Macarena Béjares, Juan Esteban
Montoya, Ignacio Yovane, Pablo López.
Lugar:
Teatro del Puente. Parque Forestal s/n. Santiago.
Fecha y hora: Del martes 17 al domingo 29 de
enero. 20 hrs.



